Los paneles solares podrían mejorar la calidad del aire

Los paneles solares podrían mejorar la calidad del aire

Los paneles solares podrían mejorar la calidad del aire

 

Existen diferentes tipos de energía limpias o energías renovables. Las energías renovables son las que se obtienen a partir de fuentes naturales virtualmente inagotables, bien sea por la gran cantidad de energía que contienen, o porque son capaces de regenerarse de forma natural.

 

Además, la energía renovable puede aprovecharse de cuatro maneras importantes: generación de energía, calefacción/refrigeración de aire y agua, transporte y servicios energéticos rurales (fuera de la red).

 

Uno de esos tipos de energía limpia o renovable es la energía solar y lo más importante de ella es que no produce ningún tipo de contaminación, ni siquiera contaminación acústica, algo que sí sucede con las energías no renovables. La contaminación que generan las fuentes de energía no renovables afecta a un gran porcentaje de la población mundial. El efecto no solo es contaminando, sino que además puede llegar a ser realmente nocivo para la salud de las personas. Pero, además, el efecto negativo también perjudica al medio ambiente poniendo en peligro la biodiversidad de nuestro planeta. La energía solar está completamente alejada de estos resultados nocivos.

 

De hecho, colocar un panel solar fotovoltaico en el techo de una vivienda puede reducir la contaminación hasta en 100 toneladas de C02 durante su vida útil. Esto incluye también la energía que se necesitó para fabricarlo. Es decir, los paneles solares pueden mejorar incluso la calidad del aire del futuro para nuestros hijos y nuestros nietos, pero también para animales y plantas.

 

En contraparte tenemos la energía proveniente de las plantas de carbón que producen las mayores emisiones de carbono, contribuyendo al calentamiento global. El petróleo también daña el planeta con los millones de litros que se derraman en ríos, océanos y aguas subterráneas. Por ello, la energía solar es tan importante ya que, además de proporcionarnos energía de forma natural, puede reducir la contaminación y el daño a nuestro medio ambiente.

 

La energía solar jamás morirá

 

Al al Sol aún le quedan 6.500 millones de años de vida, según informa la NASA. En mucho menos tiempo, la tecnología solar ha evolucionado de tal manera que resulta competitiva con las fuentes convencionales de generación de energía eléctrica en algunos países. Además, en apenas unas décadas más se convertirá en parte sustancial de un sistema energético sostenible a nivel global.